
Mayo, 2006. Karen conoció a un chico fuera del colegio, unas semanas saliendo fueron suficientes para querer estar juntos.
Empezaron a pololear todo en un comienzo estaba demasiado bien, sus escapadas en las mañanas para verse, ya que la madre de Karen es muy estricta. Al final de cuenta creyeron estar enamorados pasaron semanas, días, horas juntos, sin que nadie pudiera impedir su amor. También tenían peleas normales, como toda relación de adolescentes, pero una se salio de control.
Una tarde Karen e Ignacio iban juntos de la mano como siempre lo hacían por las calles cercanas a la casa de el, habían tenido un día espectacular, como ningún otro, prometiéndose amor eterno, un amor que, supuestamente, duraría toda su vida. Llegando a la tienda donde era su destino, entraron había otro chico, solo un par de miradas cruzadas hubo entre el y Karen, pero Ignacio se dio cuenta. El siempre ha sido muy celoso da igual con quien, el hecho era que, lo que era de el, era solo de el. Salieron de la tienda Karen noto en la mirada de Ignacio celos, rabia, ira. Miro abajo, ella no sabía que era lo que pasaba, las manos ya no iban unidas, solo sentía la fuerza de la mano que apretaba su brazo para que caminase mas rápido. Ella asustada no sabia que hacer, ¿estaría bien si le pregunta que pasa?, ¿o se enojaría aun mas? Entonces Karen se planto frente la cara de Ignacio y con una sola frase pregunto.
- ¿Qué paso?.. No entiendo la deformación de tu cara. Me puedes responder ¿por favor?
Un silencio cubrió su alrededor Ignacio no pronunciaba palabra alguna, solo una mirada era la expresión de su cara, solo una mirada con la cual podría llegar hasta matar.
- Nada. – contesto totalmente irritado.
- Entonces, ¿Por que mierda tienes esa cara?
El solo pudo contestar que le había molestado la marca de bebida que ella había comprado. Pero ella en el fondo sabía que esa era la razón más absurda que había podido inventar.
- No te creo, ¿Puedes por primera vez en tu vida decirme las weas claras? – soltó con furia.
Ignacio en su vida había aguantado que alguien le hablara así, el aun no conocía el carácter de Karen. Entonces cuando ella se atrevió a dar media vuelta y ponerle otra dirección a su camino. Ignacio solo pensó en una cosa.
Corrió hacia ella, la tomo por el brazo la llevo hacia su cuerpo la miro fijamente y le dijo solo una cosa, con toda la ira que llevaba en sus ojos.
- ¡¡Puta!!
A Karen se le llenaron los ojos de lágrimas pero era tanta la impresión que quedo helada, que había solo una pregunta que se hacia. ¿Por que? Como ella no respondió nada Ignacio no halló nada mejor que hacer que recurrir a la violencia. Primero una bofetada, que en realidad no le dolió la cara sino, el corazón. Luego un simple empujón izo que ella cayera desprotegida en la vereda de la calle, y con una mirada de odio le grito en su cara que no la quería volver a ver.
Karen quedo allí, botada en el suelo sola, anonadada, llorando; no sabía nada mas que hacer, que llorar. Con mas marcas en su corazón, que en su cuerpo. Nunca pensó que él, el hombre que ella amaba, y seguiría amando por mucho tiempo más podría habarse comportado de esa manera. Y lo dejo que se fuera, sus ojos dolieron de tanto llorar, pero solamente ella sabia, que así tenía que ser
“Tengo el cuerpo marcado
Tu me obligaste, no me digas que no
Como quisiera olvidarme de ti
Borrar las huellas de tu crueldad
Me levantaste la mano”Pimpinela.
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